CÓMO TRABAJO
Fotografía y vídeo desde una sola mirada
No pienso en “foto por un lado” y “vídeo por otro”.
Trabajo desde una única forma de mirar, que se expresa en dos lenguajes: imagen fija e imagen en movimiento.
01. Antes del gran día
Entender la historia antes de contarla.
Antes de la boda necesito saber vuestra historia, conoceros, saber cuáles son vuestras emociones, vuestros miedos, todo.
No para organizar planos, sino para entender lo invisible: quiénes sois.
Esa conversación es donde empieza la coherencia entre la fotografía y el vídeo.
No se improvisa el lenguaje.
No se improvisa el lenguaje.
02. Durante la boda
Estar sin interrumpir
Estoy presente, pero no dirijo lo que ocurre.
Observo desde dentro y desde fuera a la vez. Hay momentos que se convierten en fotografía sin que nadie lo note. Y otros que nacen como con el propio día..
03. La mirada
Pensar en imagen fija y en movimiento al mismo tiempo.
No disparo fotos y luego grabo vídeo.
Leo la escena como un todo continuo. La fotografía detiene lo esencial. El vídeo lo deja suceder.
Y ambas cosas nacen del mismo lugar.
04. Después del día
Empieza el trabajo invisible. Se entrega en un máximo de 48 horas entre 20-35 fotografías editadas, un breve resumen de vuestro día. Y un reel de 90 segundos en formato vertical.
05. Entrega
Una memoria completa
Recibís imágenes en un pen drive con todo el trabajo, tanto de fotografía como de vídeo, en un plazo máximo de 2 meses. Y una galería privada para vosotros.
No es un resumen del día. Es su forma de permanecer.
Y algo que es importante decir sin rodeos
No trabajo con todas las bodas.
Porque este tipo de mirada necesita espacio, tiempo y afinidad.
No es un servicio rápido, ni para todos. Es una forma de contar historias.